Cesárea

cesárea

Poco se habla de la herida emocional que dejan las cesáreas cuando en la mente de la madre estaba otro tipo de parto, pero una cesárea también es #parir .

Como cualquier intervención quirúrgica, conlleva ciertos riesgos tanto para la madre como para el hijo, a nivel físico, pero a veces también a nivel anímico.

Visibilizar y concienciar sobre el hecho de que este tipo de intervenciones solo se realicen cuando sea realmente necesario y no cuando “venga bien”, por según los turnos, vacaciones, o “simplemente” una mala inducción.

Estas palabras sobre la cesárea es obra de Mónica Manso, que lo compartió en Facebook desde su página Maternidad Consciente y ha sido compartido ya más seis mil veces. Y no me extraña, porque es una de tantas heridas emocionales que poca gente comprende y que acaba silenciada por ese mismo motivo.

“Yo parí por cesárea,
y por cesárea yo parí.
Y se creó la puerta sagrada,
para ti y para mí.

Y pongo las manos en mi vientre,
y susurro para mí:
Gracias cicatriz querida,
por lo mucho que aprendí.

Yo parí por cesárea,
y por cesárea yo parí.
Y honro este portal de vida,
por donde yo renací.

Como madre, como hija,
como mujer sin fin.
Gracias cicatriz querida,
por formar parte de mí.

Porque tú custodias bien,
el dolor que padecí.
Un dolor que hoy yo transformo
en sabiduría para mí.

Yo parí por cesárea,
y por cesárea yo parí.
Gracias cicatriz querida,
tú y yo unidas al fin.

Y mi parto fue digno y bueno,
y mi parto me enseñó,
a inclinarme ante la vida
más allá de mi corazón.”

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